Naturarchives

Naturarchives
Actividades y materiales didácticos de Biología y Geología para alumnos de la ESO y Bachillerato.

viernes, 14 de agosto de 2015

Biodiversidad. El Reino Protista (Protoctista).

Biología/Geología 1º Bachillerato/ Instituto Bidebieta, San Sebastián.

BIODIVERSIDAD: Reinos y Dominios. Clasificación y  nomenclatura de los grupos principales de seres vivos.

El Reino Protista (ó Protoctista)

Dr. Miguel Ibáñez Artica.

Los Protistas agrupan a los seres vivos eucariotas unicelulares y también los organismos vegetales que no presentan células diferenciadas en tejidos. Así se da la curiosa circunstancia de que a este grupo pertenecen los protozoos y algas microscópicas del fitoplancton, así como también algas gigantes como Macrocystis pyrifera que alcanza los 50 metros de longitud y puede crecer más de medio metro al día.


Figura 1.- Algunos ejemplos de organismos protistas. Arriba células microscópicas de fitoplancton y un protozoo ciliado; abajo el alga parda gigante Macrocystis pyrifera.

La sistemática del Reino Protista es bastante compleja (Figura 2), por lo que nos limitaremos a enumerar algunos de los grupos incluidos en este reino como los “Protozoos”, Diatomeas, Dinoflagelados y Macrofitos (algas clorofíceas, feofíceas y rodofíceas).


Figura 2.- Clasificación moderna del Reino Protista.


Figura 3.- Tipos de Protozoos.

Protozoos: Considerados tradicionalmente dentro del Reino Animal, son organismos unicelulares eucariotas heterótrofos. Se pueden clasificar en cuatro grupos:

-Rizópodos o amebas: Presentan desplazamiento por seudópodos, hay muchas especies de vida libre pero otras son parasitas como Entamoeba histolytica que produce 50 millones de infecciones al año en países tropicales, provocando más de 70.000 muertes.

-Ciliados: Presenta el cuerpo cubierto de pequeños cilios que le sirven para la locomoción. Viven preferentemente en aguas dulces y son fácilmente observables al microscopio en una muestra de agua estancada. Una de las especies más comunes es el paramecio, con una característica forma de zapatilla. Otros como el género Vorticella, presentan un pedúnculo con el que se sujetan al sustrato.


Figura 4.- Dibujo esquemático de un Paramecio señalando sus artes y fotografía de un ejemplar de Vorticella.

-Flagelados: Los Flagelados o Mastigóforos presenta uno o más flagelos largos que le sirven para desplazarse. Algunas especies pueden parasitar al hombre produciéndole enfermedades como la denominada “enfermedad del sueño” ocasionada por la especie Trypanosoma brucei.

Dentro de este grupo encontramos organismos autótrofos, antiguamente incluidos en el Reino Vegetal, los Dinoflagelados, muy abundantes en el fitoplancton marino y que poseen largos apéndices silíceos. Algunas especies producen toxinas y son responsables del fenómeno conocido como “mareas rojas”.


Figura 5.- Dinoflagelados, a la derecha Gonyaulax, responsable de las “mareas rojas”.

-Esporozoos: Los esporozoos son parásitos, algunas especies del género Plasmodium producen enfermedades como la malaria o paludismo, que causa más de 500 millones de casos de fiebre aguda en la población infantil y más de dos millones de muertes, sobre todo en países del tercer mundo. El protozoo se transmite por la picadura del mosquito Anopheles.


Figura 6.- Plasmodium en una muestra de sangre infectada, y picadura del mosquito Anopheles.

Diatomeas: Las diatomeas son algas unicelulares y son uno de los tipos más abundantes del fitoplancton marino. Están rodeadas por una pared de sílice con aspecto de pequeña cajita, denominada frústula.


Figura 7.- Diatomeas vistas al microscopio óptico y electrónico.

Algas macrófitas: Son organismos pluricelulares, a veces de gran tamaño, pero que al carecer de células diferenciadas en tejidos, actualmente son consideradas dentro del Reino Protista.

Tradicionalmente se dividían en tres grandes grupos en función de su coloración, las clorofíceas o algas verdes, las feofíceas o algas pardas y las rodofíceas o algas rojas.


Figura 8.- Algas clorofíceas. En la parte inferior el “alga asesina” y su distribución en el Mediterráneo.

-Clorofíceas: son algas de color verde y que viven a poca profundidad, de aspecto laminar (Ulva), tubular (Enteromorpha) o cilíndrico (Codium). La especie tropical Caulerpa taxifolia (originaria de mares cálidos de China y Filipinas) fue introducida en Alemania por el acuario de Stuttgar como decoración en 1950, y se “escapó” del Acuario de Mónaco (dirigido por Cousteau) en 1984 invadiendo el Mediterráneo y eliminando las praderas de la fanerógama marina Poseidonia. Llegó a Mallorca en 1992. En el 2004 se estima una ocupación de 5.000 hectáreas. Se propaga adherida a las anclas de embarcaciones de recreo. Esta especie ha sido bautizada como “alga asesina”, ya que para evitar depredadores emite una toxina denominada “caulerpina” que mata los pequeños animales que vienen a refugiarse entre las algas.

-Feofíceas: Las algas pardas suelen tener un gran tamaño y son más abundantes en mares fríos. Según Whittaker (1975) los bosques de algas pardas gigantes son los ecosistemas más productivos con 2500 gramos de carbono por metro cuadrado y año, veinte veces superior a la del mar abierto tiene una productividad de tan solo 125-140 gramos de C por metro cuadrado y año. Algunas  (Macrocystis spp.) pueden crecer hasta 60 cm. al día.


Figura 9.- Algas Feofíceas.

Una especie “invasora” de alga parda, actualmente presente en la costa vasca, es el sargazo japonés (Sargassum muticum), introducido el año 1944 en Canadá y en 1973 en Inglaterra. En la década de los 60 del siglo veinte apareció en Francia con las importaciones de ostra japonesa, y finalmente en 1985 se detectó su presencia en el puerto de Guetaria. Actualmente los ejemplares de mayor tamaño pueden verse durante el verano, en la zona protegida de la playa de Fuenterrabía.


Figura 9.- El sargazo japonés (Sargassum muticum) y su distribución geográfica actual.

-Rodofíceas: Las rodofíceas o algas rojas, tienen carotenos y otros pigmentos, además de la clorofila, lo que les da una tonalidad anaranjada o rojiza. Numerosas especies producen carbonato cálcico y este grupo de algas abunda en mares tropicales. Una especie de interés comercial es el Gelidium sesquipedale que se distribuye entre los 3 y 15 m de profundidad, con máximos en torno a los 6 m. De esta especie se extrae un polisacárido denominado “agar agar” de uso culinario e industrial.


Figura 10.- Algas rodofíceas.

Las algas macrófitas como indicadores biogeográficos en la costa vasca.

Como señalamos, las algas pardas (Feofíceas) son más abundantes en mares fríos, mientras que las algas rojas (Rodofíceas) son frecuentes en mares tropicales.

Si consideramos el cociente R/F, siendo R el número de especies de algas rojas, y F el número de especies de algas pardas en una región, obtenemos valores de 0,5 en el Norte de Europa, y de 2,5 en Asturias, Galicia y Portugal. En la costa vasca los valores oscilan entre 3,2 en Vizcaya, 3,5 en Guipúzcoa y 4,3 en la costa vasco-francesa, valores parecidos a los que pueden encontrarse en las costas europeas del Mediterráneo. En la costa vasca están ausentes las grandes algas pardas, características del resto del Cantábrico, y por el contrario abundan numerosas algas rodofíceas calcáreas, como Lithophyllum tortuosum, típicas del litoral Mediterráneo.


Figura 11.- El índice R/F como indicador biogeográfico.





No hay comentarios:

Publicar un comentario